Y bueno, los que me conocen, saben bien mi posición ante estos festejos, pero decirla ya también suena tan trillado que mejor me lo voy a tomar con calma y optaré por el camino más sencillo: participar un poco...
Cada año digo lo mismo, y cada año termino sucumbiendo ante la mercadotecnia o, la mayoría de las veces, ante mi novia. No importa cuantas veces le diga que no necesito nada, que esta vez va en serio que cero regalos, etc. siempre recibo un detalle de ella y ella siempre recibe uno mío... bueno, pues eso es chido supongo, pero lo que si puedo decirles es que nunca salgo en 14 de febrero (ni en 10 de mayo por si se preguntaban), es odioso estar en una ciudad tan llena de gente de por si, para además no poder ni siquiera salir a comer sin encontrarte con filas y filas y un mar de parejas mirándose con ojos de jirafa moribunda cada que hay una fecha "importante".
Por supuesto, en cada esquina ves los mismos clichés de cada año: globos en forma de corazón con las leyendas "te quiero" y "te amo", peluches cursis hasta la pared de enfrente, rosas (las odio) y flores en general; pero con todo tengo que aceptar que de cuando en cuando alcanzo a ver cosas un tanto más originales, pero que dejan de serlo al siguiente año cuando todos los que lo vieron lo imitan: Post-its cubriendo coches por completo, regalos de sex-shops, mantas en los puentes o espectaculares para los más ricachones.
No es que yo no tenga detalles, de hecho sí soy bastante detallista, pero siempre he preferido sorprender haciendo cualquiera de esas cosas cualquier otro día, y creanme, funcionan mejor cuando nadie las espera.
Ni modo, así es la mercadotecnia; disfruten, amen, quieran, diviértanse, pero sobre todo, sean responsables...
Y a propósito, ¿y ustedes cuánto dinero gastan en este día?
!Felíz día de hacer el amor a una amistad¡